25.1.07

PICÓN, picón... cambur pin tón

Nació en Mérida, 1951. Cuentista. Escribió guiones para televisión y cine. Fue colaborador en los periódicos El Nacional, El Carabobeño y La Opinión, entre otros. La película venezolana "El enterrador de cuentos", está basada en el cuento homónimo de este escritor. Ha publicado: "El enterrador de cuentos y otras barbaridades" (cuentos, 1978).
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Uno de sus cuentos:
Lluvia Román Leonardo Picón
... De las corbatas me gusta
no tener que sacarme el cuello
de la camisa por encima del paltó.
Luego de veintidós años bajo el faldón de su madre viuda y enferma, arribó a la orfandad sin más atributos que una timidez exagerada, una presencia casi transparente, y un diploma de contabilidad menor, gracias al cual logró colocarse en la penumbra del debe, el haber y el saldo. Su vida, descontando las recientes categorías de huérfano y burócrata, seguía envuelta por la vocación de don nadie, y de no haber sido porque descubrió la existencia del café de Arturo, nada se sabría de él. Su mayor aspiración, producto de sus últimas vivencias, era llegar a poseer la elocuencia demostrada domingo a domingo, por los consetudinarios clientes del café. De allí que durante semanas anduviera a la caza de un tema con el cual iniciarse como miembro de la envidiada tertulia y fue así como escogió la lluvia de santificar que desde mes y medio atrás, se hallaba empeñada en fabricar domingos grises. Ahora le ha dado a los domingos por llover, exclamó para iniciar su ensayo, ocultándose la evidente ilusión de borrar con esa frase su comprobada inelocuencia. En el fondo sabía que jugaba con su vida, pues era la más colosal tentativa emprendida para obligarle algún adiós a su soledad. Nervioso, apuró la chupada al cigarrillo buscando calmarse; se acomodó en mejor posición frente al espejo y corrigió: Desde hace cinco semanas llueve todos los domingos, dijo carraspeando para evitar que su nueva oración cayera tan rápido al vacío. Pero al cerciorarse de sus intentos aburridos, elaboró uno más completo el cual le serviría además para aclarar, en caso de que su proyectada intervención originara alguna controversia; no es que la lluvia sea mala, no. A mí me gusta que llueva, pero no los domingos; uno, uno no puede salir, ni pasear, ni cosas así. Yo cambiaría seis días de invierno, añadió en tono más resuelto, por un domingo de sol. Conforme, se dirigió a la calle, específicamente al café de Arturo. Dejó atrás a su espejo malhumorando su ensayo absurdo. Sin embargo, la prometida alegría por sus palabras acordes al tiempo, se quedó en la renovada fe de que lloviera el próximo domingo. A treinta pasos de su casa escampó y el sol de las tres empezó a tibiarlo todo.
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ALGUNOS DE SUS MINICUENTOS:
Adán La lagaña de sus ojos los hacía tenebrosos, reverdeciendo las cercanías del tabique nasal. Cada parpadeo, era un esfuerzo titánico, generalmente alterno. Ora un ojo, ora otro, despegábanse con ridiculez, pero un día inventó el lavado de cara y descubrió más allá de su nariz al mundo.
Estoide Por la tarde confesó que había empezado a sufrir. Un año antes, cuando comenzó el suplicio, hizo gala de un estoicismo que inició a sus verdugos en la duda sobre su mortalidad. Pero el primer ¡ay! de ayer tarde devolvióles confianza en su crueldad.
Sagitario Estaba tan integrado a su ser, aquel cuerpo de corcel brioso, que no sintió vergüenza por haber relinchado en medio de la fiesta. Algunos hombres lo miraron despectivos y burlones. Pero todas las mujeres asumieron actitud de amazonas.
Géminis Constantemente, en los últimos días, venía siendo molestado con llamadas telefónicas en las que era solicitado por sí mismo. Molesto, juró dar con el impostor, lo cual logró sorprendido, al encontrarse llamando a su casa desde un teléfono público.
Noctuario De los gallos le desconcertaba su excesiva puntualidad para el canto. Y estaba por asegurar la estrecha relación entre sus voces y la fuerza que posibilitaba la salida del sol. Un día, amordazó a todos los gallos vecinos para fabricar un eclipse, y el sol salió para podrir a los gallos asfixiados.
Atrapado sin salida El ascensor lo dejó en el piso 18 de un edificio de sólo diez. Para cerciorarse bajó por las escaleras contando planta a planta. Ya en P.B. confirmó que en efecto la vista era engañada desde afuera por la fachada, son dieciocho, afirmó al irse, pero la salida lo condujo a la terraza del piso 19.
Pertenecen al libro: "Cuentos de una sola palabras", Fundarte, Cuad de Difusión No. 253 (1999).

1 comentario:

nadirchs dijo...

Para enterarse sobre la película "El enterrador de cuentos" rodada en Venezuela (1978).

En la película, dirigida por el puertorriqueño Víctor Cuchí, Daniel Lugo personificó a un mendigo de origen andino falto de sus facultades mentales. La trama, basada en un cuento de Román Leonardo Picón, ganó aplausos de la crítica especializada, mientras el artista se ubicó en el panorama como un actor de indiscutible peso.

Con los aplausos cosechados en esta incursión cinematográfica, Daniel Lugo regresó a Puerto Rico para actuar en el primer largometraje del cineasta boricua Jacobo Morales. La producción titulada "Dios los cría", reunió a lo más granado del talento puertoriqueño, distinguiéndose la labor de Daniel Lugo entre ellos.

La producción que marcó el inicio de una nueva etapa en el cine puertorriqueño, ganó numerosas distinciones en festivales de cine. Y dio como paso una nueva incursión de Daniel y Jacobo en el cine titulada "Nicolás y los demás". A este siguió entonces su trabajo con el cineasta Marcos Zurinaga en la aclamada "La gran fiesta". Este actor trabajó también en la película venezolana "Amaneció de golpe" (1998)de Carlos Azpúrua.